jueves, 20 de diciembre de 2012

La Virgen anónima


Llora la Virgen
lágrimas de sangre
en el pastizal
en la esquina
del barrio,
camino a la escuela.
Que nadie se entere
que le duele
la carne
desgarrada,
la vida
rota.
Nadie adora,
nadie respeta
ni honra
a esta Virgen
anónima.

Calla
un par de meses
la Virgen...

Llora la Virgen
lágrimas de sangre
en la camilla
en el consultorio
en la clandestinidad
sucia.
Que nadie se entere,
que nadie la juzgue
por llorar.
Que siente de nuevo
el manoseo,
el desgarro,
la frialdad.
La sociedad
no admite
ni honra
ni adora
a esta Virgen
anónima
que yo quiero.



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